Thursday, 29 September 2016

5 - Prácticamente Magia

A la mañana siguiente Friki y compañía se levantaron con rapidez de la cama, ansiosos por empezar con sus clases. Willow, educada por una familia inglesa, les insistió para que desayunaran fuerte, así que, tras prepararse y llenar la mochila con los libros que iban a necesitar su primera mañana de clase, bajaron juntos a la cafetería del colegio.
-¿Pero que mierda es ésta? Ni huevos, ni bacon... ¡ni siquiera tienen unas judías! Creo que desfalleceré antes de que termine la semana.
-No caerá esa breva...-Resopló Andrés.
-Tú calla sangre sucia, ¿o quieres que te convierta en renacuajo?
-¿No podéis dejar de discutir ni un segundo? Un chocolate, por favor.
-Yo tomaré un capuccino y para comer ponme esa palmera, me está pidiendo que le coma.
-¡NOOO! ¡Aparta tus sucias garras de mí! Prefiero que me coma la pelirroja, ¡ven cariño, soy muy tierno! -La palmera hablaba con un tono seductor.
-¿Sucias garras? ¡Si me duché la semana pasada!
-Nada nada, yo quiero deslizarme por los labios de esa chica tan guapa. ¡Dios! Solo de imaginarlo se me derrite el chocolate!
-Maldita bollería de poca monta. Muy bien, ¡toda tuya!
-Ni hablar, mi delicada figura no admite tanto colesterol.
-Venga preciosa, los dos sabemos que estoy muy bueno.
-Paso, tomaré una tostada. Con margarina light por favor.
-Bah, todos los Melchor sois iguales, os creéis demasiado buenos.


Después de desayunar -Andrés decidió comerse unas asquerosas e inanimadas galletas de fibra- pusieron camino hacia su primera clase. El colegio era un poco laberíntico y dieron unas cuantas vueltas estúpidas. Después de quince minutos dando vueltas doblaron una esquina y vieron a Chechu salir de una habitación. Se le veía nervioso.
-¡Vaya Friki! ¿Qué hacéis vosotros por aquí? ¡Deberíais estar en clase!
-Sí, es que nos hemos perdido. Mira, ésta es mi prima Willow, y éste es Andrés.
-Un placer chicos... escuchad, ahora no tengo mucho tiempo, tengo cosas que hacer. Maldito Gutiérrez, -añadió en un susurro- me ha convertido en su chico de los recados.
-¿Puedes decirnos donde está la clase de la profesora García?
-Por supuesto. Solo tenéis que seguir este pasillo hasta el final y luego la primera a la izquierda y la segunda a la derecha. Una de las puertas de ese pasillo tendrá un poster de los Blind Guardian, esa es su clase.
-Muchas gracias. ¡Nos vemos!
-Claro, venid a visitarme cuando tengáis un rato y me contáis qué tal vuestro primer día. Por cierto, he apostado por vosotros en la porra de la Copa de las Casas. ¡Espero que no me decepcionéis!
Retomaron el camino y Friki les preguntó por la Copa de las Casas. Estos le explicaron que consistía en una competición entre las cuatro casas del colegio para ver quienes aprovechaban mejor el curso. Los que quedaran en último lugar serían expuestos en el salón de actos para recibir las burlas del resto de casas y los ganadores tenían el privilegio de poder tirar verdura podrida y excremento de gnomo a los perdedores.
Siguieron las instrucciones de Chechu y no tardaron en encontrar la clase. Llamaron a la puerta y una extravagante voz les dio permiso para que pasaran. Cuando entraron, vieron que eran los únicos que no estaban en su sitio y sintieron un poco de vergüenza.
-¡Dios! ¡Haberme avisado! -Dijo la profesora-. ¡Si llego a saber que iba a presenciar un espectáculo tan nefasto me habría arrancado los ojos de las cuencas!
-Lo sentimos señora, -dijo educadamente la bruja. -Los pasillos son un poco liosos y...
-¡Oh! No te preocupes guapa, si no lo decía por llegar tarde. Yo misma aún me pierdo por aquí. Me refería a la cara de tu amigo, ¡deberían a obligarle a llevar máscara! ¿Qué te ha pasado? ¿Eres el campeón de natación en ácido sulfúrico de tu pueblo o qué?
-Es Friki Potter... el niño que no sobrevivió, -aventuró a decir Helena, desde el fondo del aula.
-¡Demonios! ¡Friki Potter! ¡el célebre! Ya decía que eras demasiado feo para ser un Melchor.
-Jo, ¿cuando dejarán de decirme eso?
-Nunca, pequeño, nunca. O sea, que Volderron te hizo eso, ¿no ?-Los niños dieron un respingo cuando escucharon ese nombre, en especial Willow.
-Venga, que ya somos mayorcitos. No pasa nada por nombrar al innombrable... ahora estará vagando sin rumbo por las cloacas de Madrid. ¡Volderron! ¡Volderron! ¡Voldi, Voldi, Volderon!, -canturreó-. ¿Veis? No me ha pasado nadaaAAagh.-De repente se llevó las manos al cuello como si le faltase la respiración. Su piel empezó a ponerse roja, luego morada y cuando ya casi estaba negra un alumno se levantó para pedir ayuda.
-¡Alto! Que era una broma, puedes volver a tu sitio Pablo, estoy bien. Chicos esto que me ha pasado era producto de un hechizo. Quise asustaros un poco y me lancé un hechizo a mi misma para quedarme sin respiración. Así de paso os demuestro lo poderosa, y divertida, que puede ser la hechicería.
-Pues gracia gracia, la justa.-Se oyó decir a una alumna, pero Ran ni siquiera hizo ademán de escucharla.
-Bien. Para este curso tenía preparados un montón de hechizos geniales y desternillantes, pero el Comité de Moralidad Mágica me los ha censurado, así que tendremos que empezar con algún hechizo estúpido, como el levitador. Abrid los pupitres, dentro encontraréis una bola de bolos. Muchos profesores piensan que hay que empezar con algo ligero, para ir mejorando progresivamente, pero esos profesores suelen ser unos mariquitas. Si podéis con la bola podréis daros con un canto en los dientes.
Les explicó cómo hacer el hechizo y les prometió 10 puntos para Melchor si alguno daba con alguna utilidad práctica para esa chorrada de hechizo. Andrés fue el primero de la clase en conseguir que su bola levitara, además se elevó de una manera bastante estable y controlada. A Will y a Friki les costó más, pero tampoco tardaron en dominar el hechizo, en cambio, cuando un tal Mario lanzó su hechizo contra la bola, ésta salió disparada a toda velocidad atravesando los pisos que se encontraban encima del que estaba la clase, dejando un agujero bastante limpio por el que se colaba la luz del sol. Poco después se escuchó un grito de dolor y más tarde un golpe seco a pocos metros en el jardín.
Los alumnos -y la profesora García- curiosos se fueron a asomar por la ventana, a ver qué había provocado el ruido. Vieron a un tío bastante mazado, vestido con unas mallas azules muy poco masculinas, capa roja y por alguna extraña razón llevaba los calzoncillos por fuera. Estaba tirado en el suelo del jardín, en medio de un bastante profundo cráter y un reguero de sangre le fluía desde la cabeza.
-¡10 puntos para Melchor! ¡Mario Balín acaba de descubrir la utilidad práctica del GreenGarden Leprossa! Cargarse a un superhéroe volador con tendencias homosexuales a base de bolazo en la cabeza. ¡Tiembla Petrelli!

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