Wednesday, 28 September 2016

4 - Alpargatas y sus casas

Esa noche Friki apenas pudo dormir, estaba nervioso por su primer día de clase. Nunca había ido a un colegio, en el circo tenía un profesor particular que le enseñaba las cosas importantes de la vida, como leer, escribir, contar y a amar a Ruffini por encima de todo. Pero el profesor se negaba a dar clase a todas las atracciones a la vez, decía q le acojonaba ver tanto bicho raro junto, así que nunca experimentó lo que era tener compañeros.
El día siguiente, como tenía tiempo hasta que saliese el tren, se dispuso a hojear un poco los libros, para así aplacar un poco su emoción. Las asignaturas eran tan raras como interesantes. En el libro de Defensa contra las Artes Malosas te enseñaban un método de 10 pasos para vencer a un niño-mofeta, tenía una asignatura para aprender hechizos y encantamientos, se llamaba Me Encantan Tus Hechizos y otra que se llamaba Invocaciones y Rituales Para Todos los Públicos -por lo visto los rituales que se basan en orgías y sexo lo daban en cursos más avanzados-. En lugar de Ciencias Naturales tenía Plantas Mágicas y los Bichos que se Cagan en Ellas. El libro cuya portada le pareció más sugerente era el de Pociones, Brebajes y Otros Mejunjes, en ella salía un caldero humeante al más puro estilo de especial de Halloween de los Simpsons. La asignatura que más despertó su interés fue Cartas y Otros Trucos de Salón, pero en el que más se detuvo fue en el de Batallitas del Mundo Mágico, el cual abrió en cuanto lo descubrió para ver si encontraba algo sobre su padre.
Descubrió lo que ya le había dicho Chechu, que su padre era inglés -por lo visto su madre también- y que su presencia fue decisiva en la batalla de Hogwarts, la batalla donde se acabó por completo con Voldemort, dentro de los muros del colegio que da nombre al evento, colegio en el que parece ser que su padre estudió de niño. Cuando llegó a la parte en la que le atropella el boeing descubre que nunca encontraron su cuerpo, pero las hipótesis dicen que seguramente se convirtió en algo menos que papilla cuando tuvo el accidente y que por eso no se encontró. Por lo visto el único testigo de su muerte era su cuñado Ron Weasly, ahora viviendo retirado en algún lugar del Caribe al que había ido a superar la depresión de perder a su mejor amigo y a su hermana unas pocas semanas después.


-¡Vaya, así que tengo un tío! Me pregunto si sabrá que estoy vivo...


Lo que Friki no sabía es que no sólo tenía uno, sino toda una familia pelirroja de tíos -y abuelos- y que éstos por supuesto sabían que Friki estaba vivo, pero confiaban en la sabiduría de Gutiérrez cuando les dijo que el pequeño Potter estaría más seguro si se alejaban de él. Pero también sabían que ya empezaba el curso y que Gutiérrez les había dado permiso para recuperar el contacto con él una vez esto sucediera.
Cuando Friki llegó a Chamartín allí había toda una comitiva esperándolo. Él no sabía que estaban ahí por él, pero le pareció cómico ver tanto pelirrojo junto, como si se hubiese colado en el rodaje de una película sobre William Wallace. El grupo estaba formado por 5 personas: un matrimonio anciano y tres adultos con pinta de responsables. Friki pudo ver que a uno de ellos le faltaba una oreja. Cuando vieron al niño, la mujer mayor no pudo contener su alegría.
-¡Friki! ¡Te estábamos esperando!
-¿A mí?¿Quienes sois?
-¡Somos tu familia! Al menos los que quedamos que no estamos ni muertos ni locos ni somos gilipollas...-Dijo el desorejado.
-¡George! Sabes que no me gusta que hables así de Percy.
-¡Oh! Entonces debéis ser la familia de mi madre.
-¡Por supuesto! Oh, no sabes cuanto siento lo que te hizo nuestra hija. -Era el patriarca el que hablaba- Nunca sabremos en qué nos equivocamos.
-No os preocupéis, no fue culpa suya, era una esclava de la moda. ¡No sabía que tenía una familia numerosa!
-Pues sí, y aún te falta por conocer alguno más.


Estuvieron un rato charlando y contandole a Friki el por qué no había sabido de ellos hasta ese día. Para Friki todo eran sensaciones nuevas, y esas sensaciones le gustaban, aunque no estaba seguro de si eso que sentíá era, acabando de conocer a esa gente, un amor familiar. Al fin y al cabo para él aún eran unos desconocidos, pero al menos sabía que podía conocer gran parte de su pasado y de dónde venía.
Al rato una preciosa mujer rubia se acercó a ellos. Por lo visto era su tía política, Fleur, la mujer de Bill, que venía con una chica de la edad de Friki. Su prima Willow, una brujita que había heredado la belleza francesa de su madre y el color de pelo de su familia paterna. Por lo visto tenían intención de inscribirla en el colegio donde estudiaron los Weasley, el mismo en el que estudió su padre, pero cambiaron de idea para que Friki no estuviese solo al principio del curso. Sin mencionar que la idea de ser instruida por el mago más poderoso de la actualidad les sedujo bastante. Además, desde la muerte del más célebre director del colegio anglosajón las cosas no habían ido demasiado bien por allí. La gestión del nuevo había llenado el colegio de vendedores de droga y gamberros juveniles y los mejores profesores del colegio lo habían abandonado para venirse a Alpargatas.


Los Weasley acompañaron a los chicos al andén del tren, el cual estaba también oculto mágicamente, pero éstos no le hicieron pegarse un golpe contra una pared para gastarle una broma a Friki, lo cual él agradeció. Le explicaron que tenía que ir al baño de la estación y la última letrina tenía que sentarse y tirar de la cadena para aparecer en él. También le dijeron que tuviera cuidado por si alguien intentaba meterle mano, que eso pasa mucho en los baños de las estaciones de trenes.
Subiéronse al tren y a los pocos minutos -sobre las 17:45- el tren partió hacia el misterioso colegio mágico. Durante el trayecto Willow le enseñó una gran cantidad de cosas divertidas que tenían en el mundo mágico. Entre ellas estaban una gran variedad de chuches, como las Guindillas Picantes, que después de comerlas te hacían echar una bocanada de fuego pro la boca -efecto que provocó un pequeño incidente con las cortinas de su vagón- o los chicles que nunca perdían su sabor, donde te regalaban el cromo de un mago famoso. A Friki le tocó el Presidente Mundial de Magia, un tal Neville Longbottom y Will le explicó que había oído a su padre decir que era el mejor Presidente que había tenido la comunidad en mucho tiempo, incluyendo en esa lista a su tío Percy, que entre otras cosas privatizó el uso de los polvos Flu obligando a los magos a pagar una cuota por cada uso que hicieran de éste sistema.


Durante el viaje conocieron a un mago sabiondo llamado Andrés, y que a Willow le cayó fatal, pues no soportaba la prepotencia -ni la competición-, pero que a Friki le gustó conocer y  escucharle hablar de todo lo que había aprendido sobre el mundo mágico en las pocas semanas que había tenido desde que se enteró de que era Mago.
-¡Vaya! Esperaba ser el único Mago que no sabía de su pasado.
-¡Eh! ¡Que yo sé mucho de mi pasado! Lo que pasa es que mis padres no eran magos.
-¿Eso es posible?
-A veces pasa, -dijo Will-, Pero no es lo normal. De todas formas que seas un devora-libros no te convierte en un mago poderoso, pequeñajo...
-Y que tú seas tan guapa no te convierte a ti en una bruja peligrosa, por lo menos en cuanto a aptitudes mágicas. -Bromeó.


El viaje duró un par de horas y cuando llegaron unos carruajes tirados por unicornios estaban esperando a los de primer año. Los tres nuevos amigos se subieron en el primero que vieron libre y éste les acercó al edificio principal. Cuando llegaron Friki volvió a encontrarse con Nano y, aunque trató de evitarlo, éste también lo vio a él. Con una pícara sonrisa se le acercó, seguramente para burlarse del Friki.
-¡Oh! El célebre Potter... Que tu cara de un poco de grima no implica que tengas que relacionarte con magos de segunda clase… -Dijo mirando con desprecio a la bruja pelirroja-.  Al fin y al cabo, aunque sea de tu familia no le debes nada. No la has conocido hasta ahora. -Tranquilo e-Nano, no necesito tus consejos, sé elegir por mí mismo.


Llegaron al Salón de Actos, donde se celebraría la presentación del nuevo curso. En el escenario había una gran mesa llena de adultos y los estudiantes estaban divididos en cuatro distintos anfiteatros, cada uno decorado con unos colores distintos. En el centro del escenario había un taburete con un sombrero de copa bastante maltrecho.
El mago más anciano, sentado en el centro de la mesa de los profesores, se levantó y reclamó la atención. Se presentó como Gutiérrez, director del colegio, le dio la bienvenida a los nuevos alumnos y presentó al resto de profesores.
-Bien, ahora como es tradición, el Sombrero Direccionador elegirá la Casa a la que perteneceréis, pero antes, la cancioncilla estúpida de todos los años.
Entonces el sombrero de copa empezó a entonar una pegadiza canción.


¡Carne fresca llega al centro!
carne fresca llena de sueños
sueños de aventuras, ambición o fama
que reales se harán sin mucho empeño.


Cuatro casas tenemos
cuatro deben ser
Si quieres saber la tuya
sólo yo te la diré.


Cada casa la fundó un mago,
importantes todos ellos
Melchor, Gaspar, Baltasar
y Tamariz el menos bello.


Melchor se quedó con los populares
Gaspar con los más sabios
Baltasar con los buenazos
Y Tamariz eligió a los zafios


Después de la canción, el sombrero fue llamando uno a uno a todos los alumnos de primer año, por orden alfabético. Por cada niño que se sentaba el sombrero gritaba el nombre de uno de los cuatro magos y uno a uno fueron dirigiéndose hacia el anfiteatro de su casa. A Friki todo ésto le parecía un poco fascista. No le parecía nada bien que un sombrero eligiese cuales debían ser tus amigos y a cuales debía odiar, pero supuso que la gente se toma las cosas más en serio cuando tiene a otros a los que pisar para destacar... como dijo Summers, "siempre ha habido clases".


Llegó el turno del primer mago al que Friki conocía, Nano, y el sombrero sin pensárselo mucho le mandó a la casa Tamariz. Potter estaba antes de la lista que Weasley, el apellido de su prima, y Sanz, el apellido de Andrés, por lo que tuvo que pasar su direccionamiento antes que ellos. Estaba convencido de que éstos irían a la Casa de Gaspar, pues ambos eran muy listos, pero él no estaba tan seguro de que él tuviera esa suerte. Cuando se puso el sombrero éste le empezó a hablar.
-¡Joder! ¡¡Qué feo eres!! Encajarías muy bien en Tamariz.
-¡No! Ese Nano me cae como una patada en los huevos...
-Bueno, el que seas feo no te convierte en bueno, aunque tengas posibilidades para ello, por eso de las discriminaciones y tal, pero no tanto como para meterte en Baltasar. Por mí han pasado suficientes cabezas para saber que la inteligencia no es tu fuerte, pero en cambio sí que eres popular... ¡Todos conocen al niño que no sobrevivió! Aunque insisto en que te pega más Tamariz, eres casi tan feo como él.
-No, lo que sea menos eso.
-¿Lo que sea? ¿Te gustaría que te metiese en una casa llena de magos prepotentes y engreídos? Normalmente los magos de Melchor son bastante guapetes, seguro que se ríen más de ti que esos borricos de Tamariz.
-Joder, si me lo pintas así...
-Nada, nada, soy de los que opinan que uno debe aprender a cuidarse de si mismo y que tiene a cometer sus propios errores. Te meteré en Melchor, aunque aviso que luego no se puede cambiar.
-Me arriesgaré, supongo...
-¡Melchor!-Gritó el sombrero para que todos pudiesen oírlo.


Antes de dirigirse a su anfiteatro se acercó a sus amigos para despedirse de ellos.
-Joder tío, no veas si has tardado. ¡Te ha tocado una buena casa! Todos los Melchor salen bien colocados.
-No sé... el sombrero ese me ha desmotivado un poco, además, seguro que vosotros acabáis en Gaspar, volveré a estar sólo...
-Chico, eso nunca se sabe. Nadie habría apostado por ti en Melchor viendo tu cara y mira.
-¡Joder Andrés! ¡Qué burro eres! Friki es un mago muy famoso, es normal que esté en la casa de los populares.
-Sólo soy sincero, todo el mundo sabe que los feos y los toscos acaban en Tamariz.
-Bueno, me voy a mi anfiteatro que los profesores ya me están mirando mal. ¡Buena suerte!


Desde el anfiteatro pudo ver como llamaban a Andrés, el cual, para sorpresa de Friki, también terminó en Melchor, al igual que Willow, lo que no le pareció tan raro porque en realidad era muy guapa. Después de Willow no quedaba nadie más para ser seleccionado, por lo que el director se volvió a levantar y, deseandoles una mágica estancia en el colegio les dio las instrucciones necesarias para ir a sus respectivas casas. Durante el trayecto Andrés y Will discutían.
-¿Por qué demonios has acabado tú en Melchor?
-Bueno, ser el mago más listo me convierte en popular. -Fanfarroneó.
-¡Ja! Seguro que no eres lo suficientemente listo como para entrar en Gaspar.
-¿Y tú? tampoco te veo con los colores de los genios...
-Yo...-Se ruborizó, Friki se hizo una idea de lo que le pudo haber dicho el Sombrero a la bruja.
-¡Mañana tenemos nuestra primera clase! -Dijo friki para cambiar de tema-. Será la de Me Encanta que me Hechices, con la profesora García.
-¡Genial! Me han dicho que sus clases son la caña.
-A mí me han dicho que es una depravada sexual, -una nueva voz se metió en la conversación-. ¡Me gusta!
-¿No sabes que es de mala educación meterse donde nadie te ha llamado? -Recriminó Andrés.
-Sí, lo sé... ¡Vaya! Así que tú eres Friki Potter... ¡puag! Eres más feo de lo que cuentan los libros.
-¡Oye, no te metas con él! -le defendió Willow.
-Lo siento, es que da mucho asquito... ¡pero no lo hago con mala intención! Me llamo Helena, también soy nueva. ¡Seremos compañeros de casa!
-¡Oh qué ilusión!¡una maleducada en nuestra casa! Te pegaba más Tamariz.
-Y a ti te pegaba una patada en los huevos, pero me contendré.

Los chicos llegaron a su casa y empezaron a acomodarse. Un nuevo curso comienza y, para Friki, una nueva vida llena de magia, ilusión y burlas promovidas por su deforme cara.

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