A la mañana siguiente Friki y compañía se levantaron con rapidez de la cama, ansiosos por empezar con sus clases. Willow, educada por una familia inglesa, les insistió para que desayunaran fuerte, así que, tras prepararse y llenar la mochila con los libros que iban a necesitar su primera mañana de clase, bajaron juntos a la cafetería del colegio.
-¿Pero que mierda es ésta? Ni huevos, ni bacon... ¡ni siquiera tienen unas judías! Creo que desfalleceré antes de que termine la semana.
-No caerá esa breva...-Resopló Andrés.