La información que obtuvieron sobre Salazar les pareció cuanto menos interesante. Pero no entendían quién podía haber atacado al Químico ni con qué motivo. Su descubrimiento más importante es el elixir de la vida etérea y aunque ilegal, no es que sea algo tan difícil de encontrar si se sabía dónde buscar. De lo que estaban convencidos era de que, sea lo que fuera lo que querían conseguir de él, estaba relacionado con lo que Chechu no quería contarles sobre en el sector prohibido.
Aquel día tenían clase de vuelo. Por lo visto, sólo unos pocos años atrás, los magos y las brujas podían ir de un lado a otro volando en su escoba mágica. Pero la tecnología mágica avanzaba rápidamente y en pleno siglo XXI las obsoletas escobas habían quedado atrás para dejar paso a los aspiradores de hélice. La clase, que tenía lugar en los jardines, era una de las clases que compartían con los chicos de Tamariz.
-¡Vaya Potter, parece que ya te hayas caído del aspirador!- Se burló Nano. Sus amigotes Rodríguez y Ramírez le rieron la mofa.
-En cambio tú parece que no te lo hayas sacado del culo.-Le defendió Willow
-Déjalo, no merece la pena.
-Weasel, ¿no has engordado un poco?
-Es Weasly, peliteñido de los cojones.
-¡Vaya Potter, parece que ya te hayas caído del aspirador!- Se burló Nano. Sus amigotes Rodríguez y Ramírez le rieron la mofa.
-En cambio tú parece que no te lo hayas sacado del culo.-Le defendió Willow
-Déjalo, no merece la pena.
-Weasel, ¿no has engordado un poco?
-Es Weasly, peliteñido de los cojones.
Antes de que la discusión fuera a más llegó la profesora de vuelo, la señorita Carla. Les explicó cómo tenían que hacer para que el aspirador llegase desde el suelo a su mano. Esta vez Andrés no fue el primero en conseguirlo, fue Friki el que con apenas decir la palabra mágica hizo que su aspirador subiera raudo hasta su mano..
-Genial Friki, tienes talento para ésto. Te parecerás a tu padre.-Dijo Carla, aunque Friki no sabía a qué se refería la profesora.
-Genial Friki, tienes talento para ésto. Te parecerás a tu padre.-Dijo Carla, aunque Friki no sabía a qué se refería la profesora.
.
Otro mago al que no parecía que se le diera tan mal fue a Nano, que no tardó en fanfarronear ante sus compañeros de casa. Cuanto todos consiguieron que el aspirador les obedeciera y lo tuvieron en la mano, la profesora les mandó subirse para dar un par de vueltas por el jardín y que perdieran los nervios y se acostumbrasen a su control. Una vez más Friki demostró su superioridad en esto de volar, siendo el primero que se atrevió con algunas florituras algo más espectaculares. Mientras volaba sus problemas y preocupaciones no existían, sólo estaban él, el aspirador y el aire que acariciaba su deforme cara. El mago no recordaba haber sido tan feliz nunca en su vida, ni siquiera cuando descubrió que tenía toda una familia de magos pelirrojos.
Otro mago al que no parecía que se le diera tan mal fue a Nano, que no tardó en fanfarronear ante sus compañeros de casa. Cuanto todos consiguieron que el aspirador les obedeciera y lo tuvieron en la mano, la profesora les mandó subirse para dar un par de vueltas por el jardín y que perdieran los nervios y se acostumbrasen a su control. Una vez más Friki demostró su superioridad en esto de volar, siendo el primero que se atrevió con algunas florituras algo más espectaculares. Mientras volaba sus problemas y preocupaciones no existían, sólo estaban él, el aspirador y el aire que acariciaba su deforme cara. El mago no recordaba haber sido tan feliz nunca en su vida, ni siquiera cuando descubrió que tenía toda una familia de magos pelirrojos.
El aspirador de Pablo parecía petardear y la profesora le indicó que bajara para examinarlo de cerca. Como no supo encontrar la avería se fue al interior del edificio a buscar otro aspirador para que el chico pudiera continuar su clase.
-Ohhh, ¿el niñito pequeñito ya ha roto un aspirador? Le vas a salir caro al colegio.
-Déjale en paz Nano.
-Tú calla Potter, esto no va contigo.
-Si no quieres que vaya conmigo métete con alguien de tu casa.
-Lo haría encantado adefesio, pero los de mi casa no son tan tontos como para romper un aspirador.
-Según las estadísticas de tráfico aéreo,- no pudo evitar apuntar Andrés,- hay más accidentes de aspirador provocados por Tamarices que por Melchores, y además...
-¡Cállate!-Gritaron los dos al unísono.
Con los nervios a Pablo se le cayó de la túnica un huevo del tamaño de la cabeza de un recién nacido. Nano lo cogió con presteza y salió volando en su aspirador, levantando el huevo en alto a modo triunfal entre gritos de aprobación de sus compañeros Tamariz. Friki sabía que Pablo había estado cuidando de ese huevo con esmero, esperando a que naciese el avestruz de su interior. Pero si Nano lo dejaba caer todo habría sido en vano.
-De acuerdo, si es verdad que los Melchor pilotan mejor que los Tamariz, que venga algún valiente y me quite el huevo. Para que no sea injusto debería avisaros de que llevo volando desde los 7 años.
-Ohhh, ¿el niñito pequeñito ya ha roto un aspirador? Le vas a salir caro al colegio.
-Déjale en paz Nano.
-Tú calla Potter, esto no va contigo.
-Si no quieres que vaya conmigo métete con alguien de tu casa.
-Lo haría encantado adefesio, pero los de mi casa no son tan tontos como para romper un aspirador.
-Según las estadísticas de tráfico aéreo,- no pudo evitar apuntar Andrés,- hay más accidentes de aspirador provocados por Tamarices que por Melchores, y además...
-¡Cállate!-Gritaron los dos al unísono.
Con los nervios a Pablo se le cayó de la túnica un huevo del tamaño de la cabeza de un recién nacido. Nano lo cogió con presteza y salió volando en su aspirador, levantando el huevo en alto a modo triunfal entre gritos de aprobación de sus compañeros Tamariz. Friki sabía que Pablo había estado cuidando de ese huevo con esmero, esperando a que naciese el avestruz de su interior. Pero si Nano lo dejaba caer todo habría sido en vano.
-De acuerdo, si es verdad que los Melchor pilotan mejor que los Tamariz, que venga algún valiente y me quite el huevo. Para que no sea injusto debería avisaros de que llevo volando desde los 7 años.
Friki cogió su aspirador sin pensárselo, dio un salto y salió volando enfilado hacia Nano. Éste aprovechó la inercia de nuestro protagonista y lo esquivó con facilidad. Ambos magos se enzarzaron en una vertiginosa persecución, zigzagueando entre las distintas estructuras del castillo. Friki lo seguía de cerca, cada vez acortaba más distancia pero cuando estuvo a punto de pillar a Nano, el mago frenó en seco y se cambió el rumbo hacia la derecha en una perfecta maniobra de evasión. Nano volvió a mostrar el huevo triunfante y un grito de júbilo se escuchó entre los alumnos de Tamariz que observaban con emoción el espectáculo. Friki emprendió de nuevo su carrera. Esta vez el mago rubio estuvo demasiado pendiente de los vítores que le dedicaban sus compañeros y cuando se apartó para driblar a Friki éste se chocó contra su brazo y se cayó del aspirador.
Friki desde lo alto pudo ver con todo detalle cómo caían, por un lado el huevo, por el otro Nano. La caída era impresionante, había pocas posibilidades de que ninguno de los dos, ni mago ni avestruz, sobreviviese después. Tras pensárselo durante unas fracciones de segundo, aunque a él le parecieron horas, decidió bajar en picado para salvar a uno de los dos. Había perdido demasiado tiempo entre el shock y lo que tardó en tomar una decisión, así que ahora tenía que darse prisa. Aceleró al máximo y extendió la mano. Se le escapó de los dedos una, dos, tres veces pero en un último impulso consiguió agarrarlo fuertemente y llevarlo a un lugar seguro.
Nano se dio un golpe terrible, pero el huevo estaba a salvo. Cuando se lo dio a su legítimo dueño éste estaba tan nervioso que se le resbaló y tras un par de malabarismos el huevo dibujó una perfecta parábola en el aire para estrellarse contra la única piedra que había en el no-tan-perfectamente-cuidado jardín. El huevo estalló en mil pedazos.
Cuando la profesora Carla llegó estaba muy enfadada con Friki por lo que ella pensó que había sido una tonta carrera contra Nano, ya que había costado que éste tuviera que ser ingresado en la enfermería. Cuando le intentaron explicar que había empezado el Tamariz no quiso escucharles. La bromita de Nano les costó 5 puntos a Melchor para la Copa de las Casas.
Antes de terminar la clase apareció Seiyu pidiendo a Friki que lo acompañara.
-Jovencito, quiero que sepas que he visto toda tu actuación desde mi despacho.
-Lo siento, Nano cogió el...
-¡Tranquilo!,- interrumpió el profesor,- no vengo a regañarte. Estoy seguro de que eso ya lo habrá hecho Carla. Además, a mí no tienes que explicarme lo cabrones que son estos Tamarices, los tengo muy calados. Vengo a proponerte entrar en el equipo de Quidball.
-¿Quidball?
-¡Claro! Es el deporte de moda entre los magos. Una especie de fútbol, pero con aspiradores. Normalmente no se admiten a jugadores tan pequeños, puede ser un tanto violento, pero como soy el jefe de casa puedo permitirme un poco hacer lo que me salga de las narices. ¿Te interesa?
-¿Qué? No sé, suena peligroso. Ni siquiera conozco ese deporte.
-Por supuesto.- Dijo amablemente, aunque se le notaba la decepción.- No te preocupes, pero no puedo esperar eternamente. Te dejo un par de días para pensártelo, luego sabrás donde encontrarme. Espero que te animes, llevamos años quedando de últimos. Nos vendría bien alguien con tu potencial. Además, los miembros de los equipos son bastante populares, seguro que a alguien como tú le vendría bien un poco de ayuda extra en ese aspecto, no sé si me entiendes… No te te entretengo más, ven a verme en un par de días y me cuentas qué te parece mi propuesta. Puedes marcharte.
Durante la cena sus compañeros de casa, tanto los de su curso como los más mayores que habían escuchado la historia, le felicitaros entre risas por su buen criterio a la hora de elegir entre un huevo de avestruz o un Tamariz. Durante un instante parecía que no les importaba su cara y que veían más allá de su rostro. Continuaron su cena entre jolgorio,, con chicos recreando la persecución y con carcajadas cuando llegaban a la parte en la que Nano se estampaba contra el suelo. Con el correo de la noche un paquete pesado llegó para Friki. Era de Seiyu. La nota decía que esperaba que este regalo le ayudara a decidir si formar parte del equipo de Quidball. Lo abrió y en su interior había una aspiradora Vulcan 200 totalmente nueva. Esto provocó la envidia de sus compañeros que se acercaron a ver la aspiradora de cerca entre exclamaciones de sorpresa.
Terminaron de cenar y se dirigieron a sus habitaciones. Por el camino Friki se encontró a Helena, pero por alguna razón no iba con el blanco a topos azules de Melchor sino de los verde y amarillo típicos de Gaspar. Llevaba un libro gordo en la mano.
-¡Helena!¿Que haces así vestida?-Preguntó Friki.
-Jajajaja. Así que tú eres el famoso Friki. Mi hermana no me ha dicho que eras tan... Bueno, no soy Helena, soy su hermana gemela. Podéis llamarme Victoria. Estoy en Gaspar.
-Oh, perdona. ¡Sois clavadas!
-¿Qué estás leyendo?- Andrés mostró interés.
-Es un libro que escribió el Químico. Es mi mago favorito. Estoy tan mal por lo que le ha pasado. Me parece fatal que le hayan hecho lo que le han hecho.
-Sí, ¿por qué alguien querría hacerle mal?
-Dicen que lo más probable es que haya sido una represalia, que el familiar de algún adicto le culpa por el dolor causado. Pero yo no me lo creo.
Friki desde lo alto pudo ver con todo detalle cómo caían, por un lado el huevo, por el otro Nano. La caída era impresionante, había pocas posibilidades de que ninguno de los dos, ni mago ni avestruz, sobreviviese después. Tras pensárselo durante unas fracciones de segundo, aunque a él le parecieron horas, decidió bajar en picado para salvar a uno de los dos. Había perdido demasiado tiempo entre el shock y lo que tardó en tomar una decisión, así que ahora tenía que darse prisa. Aceleró al máximo y extendió la mano. Se le escapó de los dedos una, dos, tres veces pero en un último impulso consiguió agarrarlo fuertemente y llevarlo a un lugar seguro.
Nano se dio un golpe terrible, pero el huevo estaba a salvo. Cuando se lo dio a su legítimo dueño éste estaba tan nervioso que se le resbaló y tras un par de malabarismos el huevo dibujó una perfecta parábola en el aire para estrellarse contra la única piedra que había en el no-tan-perfectamente-cuidado jardín. El huevo estalló en mil pedazos.
Cuando la profesora Carla llegó estaba muy enfadada con Friki por lo que ella pensó que había sido una tonta carrera contra Nano, ya que había costado que éste tuviera que ser ingresado en la enfermería. Cuando le intentaron explicar que había empezado el Tamariz no quiso escucharles. La bromita de Nano les costó 5 puntos a Melchor para la Copa de las Casas.
Antes de terminar la clase apareció Seiyu pidiendo a Friki que lo acompañara.
-Jovencito, quiero que sepas que he visto toda tu actuación desde mi despacho.
-Lo siento, Nano cogió el...
-¡Tranquilo!,- interrumpió el profesor,- no vengo a regañarte. Estoy seguro de que eso ya lo habrá hecho Carla. Además, a mí no tienes que explicarme lo cabrones que son estos Tamarices, los tengo muy calados. Vengo a proponerte entrar en el equipo de Quidball.
-¿Quidball?
-¡Claro! Es el deporte de moda entre los magos. Una especie de fútbol, pero con aspiradores. Normalmente no se admiten a jugadores tan pequeños, puede ser un tanto violento, pero como soy el jefe de casa puedo permitirme un poco hacer lo que me salga de las narices. ¿Te interesa?
-¿Qué? No sé, suena peligroso. Ni siquiera conozco ese deporte.
-Por supuesto.- Dijo amablemente, aunque se le notaba la decepción.- No te preocupes, pero no puedo esperar eternamente. Te dejo un par de días para pensártelo, luego sabrás donde encontrarme. Espero que te animes, llevamos años quedando de últimos. Nos vendría bien alguien con tu potencial. Además, los miembros de los equipos son bastante populares, seguro que a alguien como tú le vendría bien un poco de ayuda extra en ese aspecto, no sé si me entiendes… No te te entretengo más, ven a verme en un par de días y me cuentas qué te parece mi propuesta. Puedes marcharte.
Durante la cena sus compañeros de casa, tanto los de su curso como los más mayores que habían escuchado la historia, le felicitaros entre risas por su buen criterio a la hora de elegir entre un huevo de avestruz o un Tamariz. Durante un instante parecía que no les importaba su cara y que veían más allá de su rostro. Continuaron su cena entre jolgorio,, con chicos recreando la persecución y con carcajadas cuando llegaban a la parte en la que Nano se estampaba contra el suelo. Con el correo de la noche un paquete pesado llegó para Friki. Era de Seiyu. La nota decía que esperaba que este regalo le ayudara a decidir si formar parte del equipo de Quidball. Lo abrió y en su interior había una aspiradora Vulcan 200 totalmente nueva. Esto provocó la envidia de sus compañeros que se acercaron a ver la aspiradora de cerca entre exclamaciones de sorpresa.
Terminaron de cenar y se dirigieron a sus habitaciones. Por el camino Friki se encontró a Helena, pero por alguna razón no iba con el blanco a topos azules de Melchor sino de los verde y amarillo típicos de Gaspar. Llevaba un libro gordo en la mano.
-¡Helena!¿Que haces así vestida?-Preguntó Friki.
-Jajajaja. Así que tú eres el famoso Friki. Mi hermana no me ha dicho que eras tan... Bueno, no soy Helena, soy su hermana gemela. Podéis llamarme Victoria. Estoy en Gaspar.
-Oh, perdona. ¡Sois clavadas!
-¿Qué estás leyendo?- Andrés mostró interés.
-Es un libro que escribió el Químico. Es mi mago favorito. Estoy tan mal por lo que le ha pasado. Me parece fatal que le hayan hecho lo que le han hecho.
-Sí, ¿por qué alguien querría hacerle mal?
-Dicen que lo más probable es que haya sido una represalia, que el familiar de algún adicto le culpa por el dolor causado. Pero yo no me lo creo.
-¿No?¿Qué crees que ha pasado?
-Estoy convencido que es por el inhibidor. Con él la droga no tiene mucho más que una utilidad lúdica. Organizaciones criminales llevan años intentando descifrar la fórmula para producirla sin restricciones, pero de momento sólo han conseguido replicarla con todas sus propiedades. Si alguien lo consiguiera las posibilidades son ilimitadas y ninguna de ellas traen nada bueno. De momento, las ventas en el mercado negro se dispararían exponencialmente. Gente que ahora no está interesada porque piensa que sus efectos secundarios son demasiado grandes comparado con sus ventajas pensaría de manera distinta, y ninguno de esos compradores la iba a querer para nada bueno, eso seguro. Por no decir que las propias organizaciones podrían utilizarla para sus crímenes. Estoy convencido de que el ataque está relacionado con esto,pero Salazar es bastante inteligente, no creo que hayan conseguido sacarle nada en claro. Y ahora está en el hospital.- La bocanada de tristeza que se le escapó con la última frase fue evidente para todos.
Se despidieron de Victoria y cuando llegaron al cobijo de su sala común comenzaron a teorizar.
-¿Creéis que es verdad lo que ha dicho? ¿Que quieren desinhibir el Elixir? -Preguntó Friki
-Tiene sentido, pero tampoco creo que le hayan sacado nada. Seguro que alguien tan inteligente, sabiendo que está en constante peligro tiene medidas de seguridad para evitar algo así. Mis padres me contaron la historia de un espía que siempre llevaba una poción Desmemorizante, por si le atrapaban tomársela y tener la certeza de que no cedería ante las torturas de cualquier mago tenebroso.- Dijo Willow.
-Pudiera ser, pero dudo mucho que un genio de tal calibre acepte libremente olvidarse para siempre de su más famoso e importante logro. Aunque luego el invento haya salido regular, no creo que haya sido capaz de hacer algo así. - Dijo Andrés.
-A lo mejor la apuntó en algún lado y la guardó en algún secreto.
Una mirada de complicidad cruzaron los primos.
-¡Eso es lo que estaba haciendo Chechu! ¡¡La fórmula está en Alpargatas!!
-Shhh, no podemos gritarlo así como así. -Dijo Willow.- Si está aquí es porque es un lugar seguro, Gutiérrez es el mago vivo más poderoso que existe, pero aún no creo que nadie quiera que se sepa por todos lados.
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