Thursday, 11 May 2017

7 - El químico

Al día siguiente estaban intrigados por la actitud de Chechu. A Andrés le sonaba el nombre de Salazar, estaba convencido de que lo había leído en algún lado. Pero claro, el mago leía a todas horas, así que era imposible saber de qué podría sonarle. Empezaron a buscar en el libro de Batallitas, pues debía ser el libro donde más nombres de magos aparecen. Pero como la Historia de la Magia, aunque corta, era amplia, era como buscar una aguja en un pajar. Por lo que se rindieron tras un par de horas de improductiva búsqueda.

Fue a la hora de comer, mientras leían el diario más popular del mundo mágico, El Magicomicón, cuando volvieron a leer el nombre. Ya es casualidad. El titular decía "Salazar, el Químico, ingresa en el Hospital para Pupas Mágicas San Merlo." Por lo visto el mago había sido objeto de la peor de las torturas mágicas que puede salir de la varita de un hechicero: Excrettio. Consistía en un ataque de cagalera crónica, el encantado tenía unas ganas perpetuas de ir al baño sin permitirle concentrarse en otra cosa que no sea plantar un pino. Los efectos secundarios iban desde escozor y rozaduras hasta desgarre anal, incluido un severo riesgo de deshidratación. La autoridades le preguntaron quién había sido el desgraciado que le había hecho aquello,  pero el Químico no podía hacer otra cosa que no fuese gritar de dolor.
-¡Claro!- Exclamó Andrés. -Ya recuerdo dónde lo leí.
Cogió de su mochila el libro de Brebajes y buscó en su interior.
-¡Aquí está! Está en el top 10 de Pocioneros famosos. En la posición 3, justo encima de Severus Snape y por debajo de Johnnie Walker y del barman de Monkey Island 2. No viene mucho más.
-¡Tenemos que ir a la biblioteca!-Sugirió Willow.

Se acercaron hasta la biblioteca y se dirigieron hacia el bibliotecario, un enano verde y orejón que se parecía bastante a Jordi Pujol. Cuando estuvieron lo bastante cerca les dedicó una mirada severa y luego, cerró los ojos como en trance y dijo.
-Si un libro consultar queréis, los carnets presentar debéis.
Aquí tiene.- Andrés era el único que lo tenía, fueron hacia el registro de autores para buscar libros de Salazar.
-Un segundo esperad. Una conmoción en la magia... ¡Tú eres el elegío!- El bibliotecario señaló a Friki
-¡Vaya!-Respondió Andrés.- Díganos algo que no sepamos... es el niño que no sobrevivió.
-Las flores de mañana hoy unos capullos son.-Dijo el bibliotecario mirando al joven mago, en un tono mucho más severo. Luego volvió a cerrar los ojos.- Si la mahoma a la montaña no va, el metro hemos de inventar.
-¿Y qué quiere decirme con eso?- Friki estaba intrigado.
-Déjalo, está como una cabra, cada vez que vendo a por algún libro la misma cantinela.
-¿El niño deforme traerá el equilibrio? La discriminación genera miedo, el miedo ira, la ira odio y el odio ganas de comer... ¡Si comer queréis en la biblioteca no podréis! Mucha discriminación en ti veo.
El enano verde siguió desvariando en ese plan durante horas. Cuando los magos encontraron el libro más trascendental sobre la vida de Kunzahe y se fueron de allí él aún seguía con sus sinsentidos.
-Si comes chocolate los dientes cepillar debes...
-¿No tendremos que llamar a un médico?
-Qué va. Este no tiene arreglo.
-La sabiduría de muchos pesa más que la tontería de los osos panda.
-Está senil.

Se fueron a la Sala Común de Melchor, la cual estaba decorada con posters del fundador de la casa en posiciones bastante provocativas. Se sentaron en un sofá de color Blanco con lunares azules, que eran los colores que representaban a los pertenecientes a la Casa. Abrieron el pesado libro que habían sacado de la biblioteca: Pocioneros famosos y por qué son tan sosos. Y esto fue lo que encontraron.

"De los especialistas en pociones a lo largo de la historia, podemos destacar a Severus Snape y a su aún más notable aprendiz Salazar, al que se le conoce como “el Químico” por sus innovadora manera de mezclar la alquimia mágica, mayormente basada en datos empíricos, supersticiones y sabiduría popular; con reales conocimientos científicos sobre los elentos y sus propiedades, adquiridos en la universidad muggle donde estudió después de su paso por Alpargatas. Este equilibrio entre magia y ciencia le permitió superar a su maestro y descubrir fórmulas que antes eran inimaginables, como la Pomada Curajuanetes y el Elixir de La Vida Etérea, una droga mágica prohibida por la Organización Mágica de la Salud que permite a sus usuarios alcancen un nivel espiritual pleno, pudiendo hacer bajo sus efectos encantamientos que sin ella nunca podrían ni soñar a cambio de sacrificar parte de su alma. Además, mientras se está bajo sus efectos no es necesario pronunciar el hechizo ni sujetar la varita para la realización de encantamientos, por lo que es considerada ilegal para la mayoría de gobiernos mágicos. Para evitar problemas, Salazar añadió un sistema de seguridad a base de escupitajos de batracio y piojos de Wookie, que impide utilizar el hechizo para fines destructivos."

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